Quienes somos

Buenos vecinos somos todos los que ansiamos vivir con la verdad, pero sólo conseguimos, a veces, una Babel incomprensible.

 

¿Quiénes somos o quién soy? Esa es la cuestión. Soy el único que opera con www.losbuenosvecinos.com.ar. Sin embargo me sirve de ayuda la “gran prensa” y variados sitios Web, de cuyas lecturas llego a conclusiones que luego transcribo. Pertenecer, sin dudas, aun cuando sólo observo con ojo crítico el valor de cada noticia. Serán las contradicciones y los contrastes que a menudo se encuentran en los medios de comunicación que motivarán la creación y la elección de las notas a leerse en este sitio.

Esta tarea, auto impuesta, me lleva a bucear en el mundo mediático para descubrir que las noticias que consumimos, como muchas cosas de la vida, son contradictorias. No soy periodista. He sido fotógrafo de revistas por casi 37 años."Foto reporter" o "reportero gráfico" como viene clasificada esta profesión. Los últimos 16 al servicio de la editorial Perfil.

Tanto tiempo en el oficio me ha dado una cierta práctica para ver de cerca cómo funciona el periodismo y cuales son los aspectos que no comparto.
Siguiendo con mi curiosidad en el tema, descubrí que a menudo fuerzas poderosas en lo económico, ocultas (que no son sólo las empresas que insertan publicidad) manejaban desde la sombra las informaciones para atender a sus intereses. Al profundizar pude constatar que se abría una caja de Pandora, desconocida y fascinante a la vez. Se hacían visibles otros aspectos de una realidad que quedaba invisible a la mayoría. O sea, la ficción era la protagonista. Comprendí también que se abría un camino para crear un espacio de discusión veraz y debatido que, de existir, podía poner a la vista los lados ocultos de las noticias.

Un medio de comunicación es la voz de la experiencia de quien lo hace o el difusor cultural de ciertos intereses atadas a nuestras costumbres. La experiencia es notar con cuanto desenfado y convición el hombre defiende esos intereses mintiendo.

El psicólogo Robert Feldman de la Universidad de Massachusetts afirmó, después de realizar un estudio serio sobre el tema, que “un hombre dice en promedio tres mentiras cada 10 minutos”.  En lo personal, me parece posible. Todos intentamos acomodar nuestra realidad a los intereses y/o necesidades. Mentir es la mascara de las relaciones entre humanos. O es la sal de la vida, si se quiere. La mentira también puede ser realidad y con ella podemos crecer casi felices si no nos enteramos.

En un mundo tan complejo se hace necesario aumentar la capacidad de observación. Siempre hay sorpresas. Y puede suceder que las noticias más insignificantes podrían ser primicias, porque casi siempre la verdad se encuentra disfrazada en dos renglones de una nota "importante" cuya finalidad era esconderla.

La realidad siempre supera a la ficción, pero, casi siempre es la ficción lo que tenemos en cuenta cuando alimentamos nuestra realidad. La ficción es lo primero que vemos. Todo eso intenta mostrar este sitio. Tarea complicada que no asegura el éxíto de la iniciativa.

 

Luigi Lovecchio